Tienen que jugar

6 06 2007

¿Cómo andas Juanito? Bien, me contesto, nada más que Fede no me quiere prestar la bici. Esta última palabra la escuche ya un poco lejos mientras se iba corriendo detrás de una pelota.  Encontré en este niño aquello que lo hace niño, no tiene preocupaciones. Sus días pasan de juego en juego, nada es más terrible que el sol de la tardecita indicando la hora de volver a casa.

En esto radica la gravedad del trabajo infantil

 

gordo capitalista

 

Román tiene 7 años, pero ya no es un niño, Natalia todavía no sabe leer pero ya no es una niña, Cristian tiene 9 pero no es un niño. Ellos trabajan, y cuando los veo me golpean el alma las palabras de Neruda: “un niño que no juega no es un niño”.