Esa fue la consigna de la marcha contra el hambre, encabezada por miles de niños de todo el país. Partieron de Misiones y llegaron hasta la Plaza de Mayo, en ese camino, ningún gobernante los recibió.

Y en estas imágenes puede verse la actitud del Estado, frente a un montón de chicos que se manifestaron de manera inocente.

Mientras los fotografiaba, les pregunté a estos policías por qué habían montado un operativo, y señalando hacia el lugar donde estaban los niños me dijeron con irritación: “Y… fijate vos mismo”, como si fuese obvio que hay que prepararse para reprimir a esos delincuentes de 1 metro veinte. Sin poder creer lo que me decían, les contesté: “Claro, vienen un montón de chicos que deben tener como 7 años”.
Después de eso, uno de los suboficiales me gritó: “Los vamos a cagar a palos a todos”. Los miré con asco y me fuí.
En la siguiente foto se puede ver a esta horda de manifestantes violentos, dispuestos a prender fuego todo.

Por suerte tenemos un Estado presente, que envío a la policía para protegernos de estas bestias.