KIRCHNER Y MENEM… igual esto ya lo sabiamos no?

31 05 2007

El periodista Marcelo López Masía hizo un video sobre los años de Kirchner en Santa Cruz, la revista Noticias hizo la posproducción y lo sacó a la venta, se agotó.

Obviamente ningún canal lo puso al aire, Alfredo Leuco tiene un programa que no ve nadie, en la casi desconocida señal de cable metro. Allí entrevistó a Masía y mostró algunos fragmentos del documental.

Esto se puede ver en You tube:





“THE BIG DONORSHOW” y “BAILANDO POR UN SUEÑO”

29 05 2007

La productora de televisión Endemol, que aquí en Argentina está asociada con Telefé y produce “Gran Hermano” y “Policías en acción”, planea poner al aire en Holanda un programa llamado “El gran show del donante”.

Básicamente, consistirá en mostrar por televisión a una enferma terminal de 37 años. Ella tendrá que elegir entre tres enfermos, que  después de su muerte, recibirán uno de sus riñones. El público podrá recomendarle a la mujer a quien donar su órgano, enviando mensajes de texto con el celular.

Marcelo Tinelli Show Match

¿Todo puede convertirse en un show de televisión? ¿Es lícito hacer negocios con estas cosas? La realidad es que el programa de Tinelli, “Bailando por un sueño”, no está muy lejos de este formato. Los participantes bailan para lograr sueños que no lo son, lo hacen para pedir por necesidades básicas: por la operación de un tío, o para que una familia tenga su casa, etc.

La diferencia no es demasiado grande, productores de televisión llenan sus bolsillos vendiendo necesidades ajenas.





Pintadas en una Iglesia

29 05 2007

Hace unos días un grupo de enfermos cobardes pintaron la leyenda “Viva Videla” en la parroquia de la Santa Cruz de Buenos Aires, allí están enterrados los cuerpos de las madres de Plaza de Mayo y una monja, que fueron secuestradas y arrojadas al mar, durante la última dictadura militar.

En “la vaca” se puede leer una nota con algunos detalles de esta vergüenza





Algo bueno en tv

28 05 2007

Hoy a las 23 por canal 7, “la televisión pública”, se puede ver otra edición de “Peter Capusotto y sus videos”.

Más videos acá





Otra mirada

28 05 2007

Susana Torrado es socióloga  y escribe en Clarín; la semana pasada publicó este artículo sobre los incidentes en la estación Constitución.

Propone un enfoque diferente de los hechos: “lo que se subsidia no es el bolsillo de los pobres; lo que se subsidia es la posibilidad de que los empresarios y los gobiernos cuenten en sus lugares de trabajo con la mano de obra necesaria para el desempeño de sus actividades, es decir, lo que se subsidia es el desplazamiento laboral indispensable para mantener la actividad económica.”

Y en otro párrafo señala: “En las sociedades de capitalismo avanzado, los trabajadores fueron reconocidos primero como fuerza de trabajo, luego como ciudadanos (cuando se universalizó el derecho a votar) y, finalmente, como consumidores de los propios productos que producen. Sin este consumo no podría realizarse la ganancia capitalista. Este último reconocimiento parece estar muy retrasado en nuestro país, al menos por parte de la clase empresaria.

Esta es la nota completa, como se publicó el 21 de mayo pasado en Clarín.
TRIBUNA
Una protesta de consumidores
 

Para dar una adecuada interpretación a los hechos ocurridos la semana pasada en la estación Constitución es necesario recordar cómo entienden los países capitalistas el subsidio al transporte y los derechos de los usuarios.

Susana Torrado
El martes pasado, en la estación ferroviaria de Constitución, tuvo lugar una gresca de proporciones motivada por la suspensión de la salida de trenes por parte de Transportes Metropolitanos, la empresa concesionaria del servicio.

Este hecho dispara varias reflexiones. En primer término, se señala que esa empresa recibe significativos subsidios del Estado argentino, los que estarían motivados por el propósito de ayudar a la gente de menores recursos, ya que ésta es la principal usuaria de esos servicios. Creo que hay aquí un error de perspectiva: lo que se subsidia no es el bolsillo de los pobres; lo que se subsidia es la posibilidad de que los empresarios y los gobiernos cuenten en sus lugares de trabajo con la mano de obra necesaria para el desempeño de sus actividades, es decir, lo que se subsidia es el desplazamiento laboral indispensable para mantener la actividad económica.

En todos los países capitalistas se realizan sin cuestionamiento los subsidios al transporte, no ya porque ayudan a los más débiles sino porque su inexistencia comprometería la disponibilidad de trabajadores y/o tendería a disminuir la ganancia empresaria, ya que el costo del transporte al lugar de trabajo forma parte del salario.

Paradojalmente, en la Argentina, el único sector en el que esta premisa es aceptada sin polémica es el servicio doméstico “cama afuera” (el costo del desplazamiento de la empleada se adiciona a la remuneración horaria), una actividad no empresaria. Por lo tanto, lo que hay que discutir no es sólo la legitimidad del subsidio a la firma concesionaria sino el hecho de que, con los impuestos pagados por todos los trabajadores, se subsidie la ganancia empresaria en general, con el argumento de que el salario no debe incluir el costo del transporte.

En segundo término, no he escuchado ningún análisis en el que la revuelta del martes 15 sea encarada no ya como una protesta de trabajadores sino como una protesta de consumidores. En las sociedades de capitalismo avanzado, los trabajadores fueron reconocidos primero como fuerza de trabajo, luego como ciudadanos (cuando se universalizó el derecho a votar) y, finalmente, como consumidores de los propios productos que producen.

Sin este consumo no podría realizarse la ganancia capitalista. Este último reconocimiento parece estar muy retrasado en nuestro país, al menos por parte de la clase empresaria. Son los trabajadores los que empiezan a reivindicar condiciones aceptables para realizar un consumo (el desplazamiento laboral) que, además de costearse con su propio salario a través de las rentas generales del Estado, beneficia directamente a sus empleadores.

En tercer término, he oído numerosas voces que, concediendo que la protesta tiene alguna justificación por las condiciones infrahumanas en las que se viaja, enfatizan que la misma fue “desproporcionada” respecto a las causas que la originaron.

Como si los ciudadanos que intervinieron en los hechos del martes 15 hubieran debido primero analizar hasta qué punto podían llevar sus actos de protesta, para pasar luego a su ejecución. Lo que pasó aquel día fue un estallido de cólera colectiva, de personas que sintieron que se colmaba el límite del maltrato. En situaciones semejantes no hay lugar para la racionalidad ni tiempo para evaluar los efectos de la conducta inmediata. Reclamar “racionalidad” en este tipo de sucesos es perder por completo de vista la naturaleza de su aparición y, por lo tanto, errar en el diagnóstico que prevenga futuras manifestaciones. Cabe destacar, de paso, que algunos medios informaron acerca de perjuicios causados a locaciones de Transportes Metropolitanos (boleterías, oficinas, maquinarias dispensadoras, etc.), pero no dan cuenta de daños causados a comercios particulares en el mismo lugar de los hechos.

Todo lo anterior no significa justificar el uso de la violencia en la reivindicación de derechos. Tampoco negar la posibilidad de que grupúsculos inherentemente violentos hayan aprovechado la ocasión para añadir leña al fuego. De lo que se trata es de incorporar al análisis de la protesta social dimensiones (por ejemplo, la de consumidor-usuario) que tienen igual legitimidad que la reivindicación por salarios e ingresos.





¿No es legal?

24 05 2007

Se consigue donde quieras y cuando quieras…

kanabis, marihuana, chala, flor

pacata hipocresía argentina





Maldito Call Center

23 05 2007

La agencia “la vaca” publicó una nota, en agosto el año pasado, sobre el desastre de los call centers, con testimonios de empleados que son maltratados.

La nota es mucho más larga, esta es una versión editada.

Explotación & marketing ¿Sabe dónde trabaja su hijo?

anticopyrightLos call centers ya emplean a 50.000 personas, sobre todo jóvenes, en condiciones de presión y precariedad enfermantes, como resultado de un trabajo donde lo que vale es la obediencia más que la productividad, mientras se le miente a los clientes para garantizar ventas. De las promesas de marketing internacional a la realidad de garaje. Los modos de organización, incluido un sindicato horizontal, narrados a lavaca por algunos de los que no se resignan al cerebro teleperforado.

Primer acto: Lucas, 21 años, está feliz. Logró ingresar en un call center de Buenos Aires llamado Sprayette (en el aviso figuraba como un contact center internacional, suena mejor) y va a ganar 650 pesos vendiéndoles a lectores españoles, en castellano neutro, la suscripción para el diario El País de Madrid. El País contrató a un call center español, que subcontrató a Sprayette de Argentina, que subcontrató a una agencia de colocaciones bonaerense, que convocó a Lucas. Tal vez logre convertirse en un team leader o en un supervisor.
Segundo acto: Lucas descubre que las posibilidades de vender una suscripción son de 1 contra 80, pero se esfuerza en castellano neutro. Sus jefes lo rodean cada vez que hace un contacto, gesticulan a su alrededor y le piden que mienta para convencer a los españoles. Lucas obedece, y miente. Ellos celebran. Luego le hacen pagar, como a todos los demás, parte del regalo de cumpleaños para un supervisor: un equipo de DVD. Que los cumpla feliz. Lucas al menos aquí no vio lo que cuenta Sebastián, de Atento: una rubia hermosa, estudiante universitaria, metódica y cumplidora, haciéndose pis encima para no perder una llamada, por miedo a pedir ir al baño.
Intermedio: Al mes siguiente Lucas y sus compañeros reciben una pequeña sorpresa al cobrar su primer salario. Descubren que los 650 pesos se transformaron en 490.
Tercer acto: Lucas va a reclamar por el salario. Le contestan: “¿De qué te quejás? Por lo menos te pagamos en fecha”. Lucas, 21 años, no está feliz.
Break: Lucas y sus compañeros comienzan a hacer cosas impropias, como no querer participar en los cumpleaños de los supervisores, ni comer la torta que les convidan durante el “break”, el descanso de 15 minutos. Peor aún, empiezan a no festejar las ventas (actividad que suele ser acompañada con un griterío y aplausos agitados por los jefes y supervisores).
Cuarto acto: Sprayette decide presionar a una empleada para que se vaya, por su “poca onda”. El truco consiste en cambiarle el turno a esa joven que tiene un niño de 3 años y vive en Ituzaingó. Ella no puede cambiar de turno, la presionan hasta que renuncia. Lucas se indigna, se enoja, y toma una decisión que hace que la jefa de plataforma (la jefa de los supervisores) lo mire sonriendo y le diga en un castellano no precisamente neutro: “Andate, pendejo”.

Para comprender esta historia que Lucas relató a lavca y la evolución que tuvo luego, tal vez convenga repasar algo de lo que ocurre en el oficio con más crecimiento de la Argentina: el de operadores de call centers, o telemarketers (6.000 en el 2004, casi 50.000 actualmente).
 

Outsourcing, multiculturalismo y capacitación

Los avisos son impactantes: “Cubecorp Argentina incorporará a su Contact Center, candidatos para desempeñarse en sus funciones de representantes de Venta Telefónica. Formará parte de campañas de venta al mercado español para servicios de luz y gas. Requisitos: – Manejo de PC – Experiencia en posiciones similares (no excluyente) – Excelente manejo de relaciones interpersonales Ofrecemos: – Excelentes condiciones de contratación – Capacitación y desarrollo personal – Horarios part y full time – Ambiente de trabajo multicultural y profesional Zona de trabajo: Zona Norte de Buenos Aires, Pacheco Argentina, Buenos Aires Somos una compañía dedicada a proveer servicios de outsourcing informático a empresas en la Argentina y demás países de Latinoamérica”.
Anuncios como este se encuentran por decenas en los sitios de búsqueda de empleo, o en los clasificados de los diarios. Algunos están directamente escritos en inglés. Las empresas se comenzaron a autodenominar “contact center” para escaparle al nombre call center (centro de llamados). Pertenecer a un centro internacional de contactos tiene ostensiblemente más glamour que ser un vendedor telefónico. De paso, la denominación tiene un costado sindical: los telefónicos tienen un mejor convenio que los empleados de comercio, donde en general encuadran a los teleoperadores. De todos modos, ninguno de estos marcos legales contemplan debidamente enfermedades típicas del oficio, como tendinitis, fuertes dolores de espalda y de cabeza, pérdida de la vista y la audición, agotamiento, o lo que los trabajadores de call centers definen como trituración cerebral.

Según lo que vio Lucas, las personas que trabajan en call centers son:
* Estudiantes que ingresan porque las seis horas de trabajo que les proponen les dejan tiempo suficiente para estudiar, y no les piden experiencia previa. La mayoría son estudiantes de las carreras de Marketing, Publicidad, Ciencias de la Comunicación, Economía, e incluso Filosofía, Sociología y Derecho, a quienes les prometen que podrán ganar experiencia en lo de ellos y ascender a puestos mejores.
* Madres solteras, mujeres divorciadas, promedio de 30 años, que toman este trabajo con la idea de tener tiempo y dinero para cuidar y criar a sus hijos. “Trabajé también con mujeres profesionales, incluso abogadas que necesitaban más ingresos”.
* Inmigrantes que ingresan en los call centers de venta a España o a países latinoamericanos. Peruanos, bolivianos, colombianos o paraguayos que, por no tener papeles o por pura discriminación, no tienen otra chance. Completan el mapa los adultos que quedaron fuera del mercado laboral y ven esta posibilidad como último recurso.

Elecciones

¿Por qué se elige un call center como lugar donde buscar empleo? Porque justamente no hay mucha elección. Lucas: “Lo peor es que todos vamos a trabajar el primer día con la satisfacción de que estamos en algo serio, importante, digno. Por lo menos los inmigrantes no están en un taller esclavo 16 horas, las madres no están en un bar de mala muerte doce horas, donde las manosean y las explotan, el estudiante no esta en Mc Donalds, y así”.
Agrega: “Mientras tanto tu familia piensa que trabajás para Telefónica, que estás en un lugar de futuro que progresa al ritmo de las telecomunicaciones. Lo que termina pasando es que también vos le vendés a tu familia y a tus amigos la imagen que el call center te vende a vos”, concluye Lucas.
Tal vez forma parte de un mapa sociológico. Los trabajadores de call centers se criaron con las promesas primermundistas sobre la globalización, la competitividad, ganadores y perdedores en la sociedad de la información, el flujo veloz de datos y mercancías, trabajadores del conocimiento conectados en red, más libres, calificados y bien pagos, y demás balbuceos que tuvieron su momento de éxtasis –localmente- durante el menemismo.
Las familias invirtieron lo que pudieron en preparar a sus hijos, agendarlos y formatearlos para esa lógica, que termina mostrando esta faceta del outosourcing y el marketing internacional, desde un garaje oscuro, en negro, tercerizado y sin cobertura legal.

Según las estimaciones oficiosas en estos lugares cerca del 70% de los trabajadores padecen desde problemas psiquiátricos, pérdida de la audición, nódulos en la garganta, tendinitis, hasta enfermedades de la espalda y de la vista, entre otras, donde ya ni enumeran lo que parece natural: el estrés, el agotamiento. Lucas: “Las propias empresas pusieron el límite de 6 horas no por solidarias ni por bondadosas, sino porque saben que más allá la persona ya no sirve para nada, y su rendimiento cae totalmente”.

Detalles de la vida de Lucas en Sprayette:
* La diferencia entre el sueldo prometido y el real se debe a que era muy difícil la campaña de suscribir a españoles al diario El País. “Al hablarte de 650 pesos metían gente. Cuando nos encontramos con 490, los de Sprayette nos mandaron a la agencia, y viceversa”.
* Lucas calcula la proporción en contra de 80 a 1 para encontrar a un lector de El País. “Pese a que es el diario más leído, con 500.000 ejemplares, hay 40 millones de españoles. Cuando encontrábamos a un lector del diario, los supervisores se nos venían encima para que les dijéramos cualquier cosa con tal de asegurar la venta. Nos pedían que mintiéramos. Les decíamos que por el diario de 1 euro les íbamos a descontar 70 céntimos por día de su cuenta bancaria. En realidad, se les iba a cobrar todo junto, pero era un modo de engatusarlos. Si lo lograbas, los supervisores empezaban a gritar y aplaudir: ¡grande, puto, hicimos la venta!
* De la venta por un total de 100 euros (400 pesos aproximadamente) al teleoperador le quedan, limpios, 3 pesos.
 El mal humor de muchos teleoperadores los alejó de tales festejos. Durante el cumpleaños del supervisor al que le regalaron el DVD con el dinero que obligaron a poner a todos, los encerraron en la plataforma para obligarlos a celebrar y no tener su break aparte.
* Comenzó la presión con una de las jovenes teleoperadoras, obligándola a cambiar de turno, cosa que ella no podía hacer. Sus compañeros la incitaron a seguir trabajando en su turno hasta que ella dijo: “Basta, no quiero pelearla más”, y se dio por renunciada.
* La jefa de plataforma apareció sonriendo “como sobrándonos” cuenta Lucas, para borrar de la pizarra el nombre de esa joven y de otra que en realidad había pedido día de estudio. Lucas discutió con esta mujer, y finalmente él mismo se borró de la pizarra. “Estaba perdiendo mi propio trabajo, pero no pude aguantar el modo en que se reía de nosotros, cómo nos estaba sobrando”.
* “Le dije que alguna vez se iba a acordar de toda la gente que estaba jodiendo. Me contestó: Andate, pendejo”.

La nota completa en la vaca





Casos de pedofilia encubiertos

22 05 2007

Navegando por la red, me encontré con una noticia difícil de digerir. En Italia se debate si la RAI debe poner al aire, o no, un documental sobre el encubrimiento de los casos de pedofilia dentro de la Iglesia Católica.

El punto más polémico del documento, producido por la BBC, es que uno de los principales encargados de ocultar sistemáticamente estas aberraciones, fue el mismisimo Benedicto XVI, en su época de cardenal.

Más allá de que el implicado sea Ratzinger o no, es increíble que la Iglesia continúe ocultando estas cosas. La pedofilia es un delito grave, y debe ser denunciado a la justicia civil.

El documental traducido al español, está completo  en Google videos, dura unos 40 minutos.

Quien no tenga tanto tiempo, puede verlo fragmentado, entrando en la página videos de SPV, destinada para este formato a partir de hoy.





Nieve Santa

21 05 2007

Ayer estuve en la expo nieve edición 07 por cuestiones de trabajo, aburrida por supuesto.

Pero todo valió la pena, estuvieron los Karamelo Santo, fue glorioso! que buena onda le ponen estos mendocinos.

Les dejo un video para quien no los conozca.

 rock latino, y del mejor…





“Ni un pibe menos”

21 05 2007

Esa fue la consigna de la marcha contra el hambre, encabezada por miles de niños de todo el país. Partieron de Misiones y llegaron hasta la Plaza de Mayo, en ese camino, ningún gobernante los recibió.

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 Y en estas imágenes puede verse la actitud del Estado, frente a un montón de chicos que se manifestaron de manera inocente.

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 Mientras los fotografiaba, les pregunté a estos policías por qué habían montado un operativo, y señalando hacia el lugar donde estaban los niños me dijeron con irritación: “Y… fijate vos mismo”, como si fuese obvio que hay que prepararse para reprimir a esos delincuentes de 1 metro veinte. Sin poder creer lo que me decían, les contesté: “Claro, vienen un montón de chicos que deben tener como 7 años”.

Después de eso, uno de los suboficiales me gritó: “Los vamos a cagar a palos a todos”.  Los miré con asco y me fuí.

 En la siguiente foto se puede ver a esta horda de manifestantes violentos, dispuestos a prender fuego todo.

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Por suerte tenemos un Estado presente, que envío a la policía para protegernos de estas bestias.