López. 1ra parte (Contexto)

4 12 2006

Un post raro para empezar el blog, pero creo que el que tenía pensado originalmente podría no entenderse sin postear este  previamente

UNA CONDENA Y UNA DESAPARICIÓN

En 1986 la justicia condenó a Miguel Osvaldo Etchecolatz a 23 años de prisión por 63 delitos cometidos durante la última dictadura militar. Etchecolatz fue director de Investigaciones de la Policía de la Provincia de Buenos Aires entre mayo del ’76 y febrero del ’79. Detrás del general Ramón Camps, estuvo al frente del aparato represivo de la “bonaerense”. En 1987, debido a la sanción de la Ley de Obediencia Debida, quedó en libertad. Pero este año, luego de anularse las leyes de Punto Final y Obediencia…, la Cámara Federal derivó a la Plata la causa Etchecolatz.

El represor fue juzgado y encontrado culpable de los siguientes délitos: La responsabilidad en el homicidio calificado de Diana Terruggi, privación de libertad, tortura y homicidio de Margarita Delgado, Patricia Dell’Orto, Ambrosio De Marco, Nora Formiga y Elena Sahores. También por la privación ilegal de la libertad y aplicación de torturas a Jorge Julio López y Nilda Eloy.

Entre los cincuenta testigos que declararon en la causa contra Etchecolatz, estaba el albañil Jorge López, que en los años ’70 militaba en la Juventud Peronista, alineada con Montoneros. Estuvo desaparecido entre 1976 y 1978, en ese tiempo permaneció detenido ilegalmente en el centro clandestino “Pozo de Arana” y en la Comisaría 5ta. De La Plata. En el marco de su declaración, López acusó a Etchecolatz de dirigir personalmente el fusilamiento de Patricia Dell’Orto y Ambrosio De Marco, entre otros detenidos.

Los jueces dictaron prisión perpetua para el ex policía, por los crímenes de “homicidio calificado, privación ilegal de la libertad y aplicación de tormentos”. La causa sentó un precedente importantísimo ya que si bien Etchecolatz no fue condenado por genocidio, la palabra figura en la sentencia para denominar al Plan Sistemático de Exterminio llevado adelante por el Gobierno militar entre 1976 y 1983.

            El día en que se leyó la sentencia López despareció, nunca llegó a la sala de audiencia y desde ese día nada se sabe. El 20 de septiembre, tres días después de la desaparición, la policía bonaerense denunció el hallazgo de un cuerpo calcinado y con las manos atadas en el Camino Negro de Punta Lara, ¿casualmente? el mismo lugar donde la Triple A arrojaba los cuerpos de sus víctimas. No era López, pero el mensaje mafioso parece elocuente. El pasado 23 de noviembre, las llaves de López aparecieron en el jardín de su casa, esto obligó a abandonar la, por lo menos ingenua, hipótesis de que el albañil estaba perdido, otro mensaje bien claro de quienes secuestraron a López.